Alfredo vive con su madre de 83 años en una comunidad montañosa de Guerrero. Ella tiene una condición dolorosa en la columna, y lo que tienen depende en gran medida de lo que Alfredo logra ganar.
En el tianguis local, Alfredo usa su carretilla para cargar compras y mercancía de vendedores y clientes. Cada viaje le deja 20 pesos. Es un trabajo honrado y pesado, pero incluso después de muchos viajes, el ingreso sigue siendo poco.
Aun así, continúa. Cada carga que lleva ayuda a poner comida y artículos básicos en la casa de la madre que depende de él.
“Muchas gracias por el apoyo que recibimos. Estamos muy agradecidos.”
Cuando llegaron vecinos con comida y apoyo práctico, atendieron una necesidad inmediata. Igual de importante fue recordarle a este hijo dedicado y a su madre que no tienen que cargar con todo solos.
‘Dios les va a pagar y va a recordar lo que hicieron’, dijo Alfredo.





